lunes, 12 de febrero de 2018

Las carrocerías de Carlos Belfi

Tal vez muchos lectores no recuerden, o no conocieron, los kit que comercializaba Carlos Belfi. Producía cuatro modelos diferentes de carrocerías para montarlas sobre distintas mecánicas. Esas carrocerías eran de PRFV (Plástico Reforzado con Fibra de Vidrio) y eran réplicas de viejos automóviles.
 
Gustavo Joffe Borges y Carlos Belfi a lado del Lotus Super Seven.

Esta nota surgió por una pregunta de Carlos Edgar, integrante de La Barra de los Clásicos Automotoclub de Hurlingham. Quería saber si tenía información sobre la réplica de plástico de un Mercedes Benz SSK que se comercializó en Argentina. Le dije que recordaba una nota de la revista Su Auto, como también un par de publicidades.

Claro que todo eso si nos remontamos al año 1984. En ese año apareció una nota en la revista Su Auto dando a conocer el trabajo de Carlos Belfi en su taller del barrio porteño de La Paternal. Taller que estaba ubicado en la calle Coronel Apolinario Figueroa 1.844.

En ese lugar se fabricaban las carrocerías en PRFV y los chasis donde se montaba la mecánica correspondiente. Cuatro eran los modelos de carrocerías que se producían. Si bien no se menciona la marca en una publicidad de la misma revista parece una: “CB”, las siglas de Carlos Belfi.

El Mercedes Benz SSK.

La primera carrocería que comenzaron a fabricar, alrededor de mediados de la década de setenta, fue un Lotus Super Seven del año 1956. Se tomó como base para esta carrocería a un Lotus Seven. Le siguió un M.G. del año 1947, el cual se compró se realizó el despiece para luego usarlo como matriz.

Luego llegó el Mercedes Benz SSK del año 1929, que en realidad era una copia del modelo Gazelle fabricado en Estados Unidos. El cuarto modelo era un Alfa Romeo en una versión deportiva del mercado brasileño, el cual fue copiado para poder producirlo localmente.

En todos los casos de las carrocerías, Carlos Belfi, antes de producirlas publicó avisos de oposición sin el menor de los reclamos. Luego registró a nivel nacional cada uno de los modelos de carrocerías y comenzó a fabricarlas en su taller. Cada carrocería tenía su registro industrial correspondiente.

El Alfa Romeo.

En el taller del barrio de La Paternal se vendían los kits para montar en diferentes mecánicas. Tal el caso del Lotus Super Seven que aceptaba la mecánica completa del SIAM Di Tella sin producir reforma alguna.  El Mercedes Benz SSK podía montar un motor trasero y se adaptaba a la mecánica del Volkswagen Escarabajo.

Un argumento de venta en este último caso era poder usar el Escarabajo con su carrocería de fábrica en el invierno, para montar la carrocería de plástico durante los meses de verano. Este era el único kit comercializado por Belfi de cuatro plazas.

Según palabras del propio Carlos Belfi, “el chasis es excepcional, utilizamos soldadura de argón, tiene un espesor de 3,2 por 3 pulgadas, ni un Fairlane tiene un espesor semejante. Soldamos los chasis mediante una pantalla que controla la tarea, de esta forma le damos la profundidad de penetración a nuestro gusto y queda mucho más seguro. Se podría soldar con autógena o eléctrica pero entendemos que el tipo de soldadura que utilizamos tiene mayor penetración, por eso es más confiable”.

La pintura de las carrocerías era Arcolor y Cromogel. Belfi aseguraba que el reemplazo de algunas de las partes, transcurrido un año de uso, no se notaba con las nuevas partes colocadas. Un dato: para los dueños de la carrocería, que fueran titulares de la compra, las partes chocadas se recambiaban sin cargo.

Vista de la trompa del Lotus Super Seven.

La mecánica podía ser provista por el mismo taller o traerla el cliente. Pero también se comercializaba el kit para montarlo en forma particular. En cambio en el comercio de venta, cuyo dueño era Gustavo Joffe Borges, que estaba ubicado en la Avenida San Martín 5.891 de la ciudad de Buenos Aires, había unidades armadas y a la venta.

Carlos Belfi aseguraba que sus creaciones podían alcanzar los 170 a 180 kilómetros por hora con el motor estándar y más de 200 kilómetros por hora con preparación de 1,5 litros de cilindrada en adelante. También mencionaba en la nota que los frenos eran a disco en las cuatro ruedas.

Algunas de las características de estos kits era el chasis tubular SAE 1010 con la carrocería de PRFV pintada con un color a elección del cliente. Motor, caja de cambios, eje trasero y suspensión delantera era opcional de cualquier marca.

La dirección era del tipo de piñón y cremallera. El tanque de nafta era de aluminio con una capacidad de 60 litros. Las ruedas eran de aleación 13 x 6. La capota estaba construía en PVC negro con ventana trasera y laterales de plástico transparente. El tapizado era de PVC de color ventilado con alfombras de lana negra. El peso era de 490 kilogramos sin nafta.

El interior del Lotus Super Seven.

Dimensiones de las carrocerías eran las siguientes: largo, 3.400 milímetros; ancho, 1.550 milímetros; alto de la capota, 1.200 milímetros; alto del parabrisas, 1.100 milímetros; trocha delantera, 1.500 milímetros; trocha trasera, 1.350 milímetros y despeje, 150 milímetros.

El kit que se entregaba constaba de los siguientes elementos: chasis, carrocería, parabrisas con soportes, butacas sin tapizar, faroles completos, herrajes completos, paragolpes delantero y trasero y tablero ciego. El valor de venta al mes de septiembre de 1984 era de 130.000 pesos argentinos al contado y 150.000 pesos argentinos en cuotas. En cambio si se optaba por el automóvil con la mecánica incluida el valor final era de 13.000 dólares.

Carlos Belfi también había fabricado dos marcas de Buggy en el pasado y en ese momento se estaba abocando a producir vehículos areneros con mecánica de Renault Gordini. El peso del chasis sin mecánica era de 57 kilogramos y con la mecánica montada llegaba a los 200 kilogramos.

Las imágenes que ilustran esta nota, como los datos, fueron tomados de la revista Su Auto número 53 del mes de septiembre de 1984. Ahora nos queda pendiente para el viernes que viene, en la sección “Publicidad”, publicar uno de los avisos de la marca CB y sus carrocerías de plástico.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos 

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