viernes, 1 de febrero de 2013

El Submarino de Oro

Un auto raro y antiguo fue el protagonista de la primera Trivia del año 2013. Las siete preguntas que había que responder fueron contestadas correctamente por F62. El automóvil de la fotografía era el Golden Submarine o Submarino de Oro, que se lo denominaba así por la forma de su carrocería y el color con que estaba pintado. Su constructor Harry Armenius Miller lo armó para el corredor Barney Oldfield en el año 1917 en los Estados Unidos. El Golden Submarine sufrió el desmontaje de su carrocería luego de un accidente.

El Golden Submarine de 1917 fabricado por Harry Miller.
Foto aparecida en la revista Automundo número 101 del 11 de abril de 1967.


Harry Miller fue un gran constructor de autos de carrera en los Estados Unidos. Sus mayores triunfos los obtuvo en circuitos de tierra con forma de óvalo. Por eso sus futuros autos fueron grandes ganadores en las 500 millas de Indianápolis. En 1913, Miller, se asocia con Fred Offenhausser que se convertirá en su mano derecha. Offenhausser será el que plasme, en planos, las ideas de Miller, que no tenía los conocimientos técnicos para diagramarlos.

De esta unión nacerán grandes motores y autos de carrera. La empresa que monta Miller era para fabricar carburadores para autos y motos. Recién en 1916 aparecerá su primer auto con motor y carrocería de diseño propio, que le vendió a A. Cadwell. El piloto espectáculo Barney Oldfield, llamado el rey de la velocidad, le encarga a Miller un auto similar al de Cadwell. Con la diferencia que le pide una carrocería totalmente carenada.

Una carrocería aerodinámica que fue pintada de color oro brillante y llamado, con fines comerciales, Golden Submarine (Submarino de Oro). Los mal intencionados lo llamaron “el huevo dorado” o “limón dorado”. La palabra “limón” en el lenguaje popular, de Estados Unidos, significa “clavo”, algo así como una porquería.

El auto le costó 15.000 dólares a Oldfield, un precio elevado para un auto de carreras de 1917. El motor de cuatro cilindros en línea tenía una cilindrada de 4.700 centímetros cúbicos con una potencia de 130 HP. El motor Miller tenía doble árbol de levas desmodrónico, es decir que utilizaba el sistema de excéntricas para la apertura y el cierre de las válvulas, en cambio de los usuales resortes. Además tenía un block ciego de fundición y podía llegar a desarrollar 200 kilómetros por hora. Nada despreciable para la segunda década del siglo XX.

El auto que tenía líneas aerodinámicas para la época era una tortura para el piloto. Escasa visibilidad, encierro y gases en la interior de la cabina. El caño de escape iba por el interior de la carrocería para salir por un orificio central en la cola del auto. Visto desde atrás se asemeja a la cabina de un avión comercial de la empresa Boeing de la época actual.

Vista de la cola del Golden Submarine. Se aprecia la salida del caño de escape.
Foto aparecida en la revista Automundo número 101 del 11 de abril de 1967.

Muchos récords le trajo a Miller este auto y por muchos años. En manos de Oldfield, un hombre que era muy popular en esos años, logró batir varios récords en óvalos de tierra dando un espectáculo para los asistentes a esos viejos circuitos. Pero, en una carrera el Golden Submarine se despistó y fue a dar a un charco cercano a una pista en Atlanta. Gracias a algunos espectadores, Oldfield, logró salir del auto. Había quedado atrapado en su interior al trabarse la única puerta del auto. De otra forma el rey de la velocidad se hubiera ahogado.

En 1918 se desmontó la carrocería de aluminio y tubos de acero, que fuera pintada de color oro brillante, y así el Golden Submarine perdió su atractivo principal. Pese a su falta de atracción seguía siendo un auto rápido para las pistas de la época. Una vez retirado de los circuitos, Oldfield, el auto pasó por varias manos y con pocos éxitos: el Golden Submarine ya era un auto viejo para los nuevos circuitos de alta velocidad.

Fuente: Automundo y Vicente Álvarez, biógrafo de Harry Miller.

Mauricio Uldane